Bienvenida

Si me preguntan "¿cuánto queda?" siempre tengo ganas de contestar "¿quieres que te diga cuánto queda o lo que me gustaría que quedara?" Pues en eso estamos. Y es que en breve la familia aumenta en una más y pasaremos de 3 a 4. Se comenta que al segundo en nacer se le hace menos caso que al primero. Por eso, nos gustaría compartir con vosotros sensaciones, experiencias, miedos, alegrías, frustaciones, y cualquier cosa que se nos ocurra a partir del nacimiento de este bebé. También aprender con vuestro apoyo a partir de comentarios y consejos que os guste compartir. Que cuando crezca no nos eche en cara que ha sido menos. ¿Os apuntáis? P'alante pues.

miércoles, 21 de marzo de 2012

Permanezcan a la espera


Vamos a hacer un ejercicio de imaginación y ver si conseguimos meternos en situación. 
Imagina (sin cerrar los ojos, claro, sino aquí se acaba todo y libre albedrío) que llevas 9 meses estudiando para presentarte a unas oposiciones, la selectividad o el examen práctico del coche. Cada uno puede meterse en el papel que se vea más cómodo o recuerde con mayor tensión. Imagina o recuerda los nervios durante esos 9 meses estudiando, memorizando, gastando tiempo de tu vida delante de los libros (en el caso del examen de conducir sería en horas y mucho dinero. Lo sé, 9 meses para sacarte el carné tiene tela, pero esto es imaginación y puedes gastar lo que quieras) y sobre todo pensando en que ese día del examen está más cerca. Además, está el aliciente de que cada libro que vas aprendiendo lo vas metiendo en una mochila sin fondo que llevas siempre contigo, sin posibilidad de sacar ninguno.

Ahora imagina que llega el día del examen. Posiblemente no habrás dormido la noche anterior, e incluso tampoco la anterior de la anterior. Y la mochila que llevas a cuestas ya pesa tanto que las piernas se te hinchan y tienes que caminar como John Wayne entrando en un Saloon. Llegas al lugar donde te dijeron hace mucho tiempo atrás que debías ir, con unas ganas terribles de que todo pase ya, pero oh sorpresa! Cuando te presentas aparece alguien y te dice que se ha cancelado, que alguien ha decidido que ese día no tocaba. Lo siguiente que te dicen es que el examen se realizará en cualquier momento entre mañana y una semana, a cualquier hora del día o la noche, que estés atento. La primera reacción puede ser muy diversa según la paciencia y la mala leche que gaste cada uno. ¿Qué sensación te quedaría?¿Te queda cuerpo para soportar más nervios?¿Alguien ha demostrado ya si es posible la combustión corporal espontánea?


Aquí es cuando acaba el ejercicio y te explico que esta situación hipotética la traslades al nacimiento de un bebé que llevas esperando  9 meses para conocerlo, llega el día indicado y no quiere salir. Y esa mochila la miras con miedo porque parece que las asas estén al límite de lo soportable. Pues así estamos ahora nosotros, con esa incertidumbre de no saber cuándo va a llegar ese momento: ya, de noche, de día, de aquí un día, dos, tres, siete! Y todo esto además del miedo que tienes a que todo vaya a ir bien, sin complicaciones (en el caso hipotético del examen llegas a un punto que cuando entras al aula solo tienes ganas de hacerlo y marchar; pero aquí no, aquí tiene que ir todo bien).



Pues eso, llegados a este punto no queda otra que ver pasar el tiempo a la mínima velocidad permitida por la física, y esperar. Mientras, la canastilla espera a un lado de la puerta desde hace un mes, acumulando polvo y con las asas hacia arriba para cogerla de un zarpazo cuando salgamos corriendo por la puerta. 


Permanezcan a la espera.